La historia de mi piel

Dicen que las impresiones que uno se hace en la piel no siempre tienen un significado, hay personas que se hacen tatuajes por moda, porque una imagen cualquiera les parece linda y quieren sacarse ese viejo deseo que sus padres no permitían. Tal vez porque creían que era solo un pequeño acto de rebeldía adolescente, en mi caso no es así, creciendo al lado de unos padres con bastante tinta en su piel nunca vi ese mundo como un tabú, ni mucho menos como un acto rebelde, era algo corriente, lo es de hecho. Hoy en día tal vez es más extraño ver personas sin modificaciones en su cuerpo, sin piercings, sin tatuajes, sin un color ajeno a su natural en el pelo. Bueno esa es mi perspectiva, me atrae la gente que llama la atención, que sobre sale entre la multitud, pero no porque quiera sino porque su personalidad emana una energía contagiosa.

Tengo tres tatuajes, no porque quiera lucir un aspecto pendenciero, crecí en un barrio así pero nunca me sentí parte de ese mundo, desde que tengo uso de razón mi visión es más allá y a riesgo de sonar arrogante no siento pertenecer a ningún mundo que haya conocido hasta ahora. Tal vez una persona llega hasta donde se lo propone, tal vez todos tenemos un destino fijado y no podemos salir de él. Que aburrido y que triste es pensar que hagamos lo que hagamos nuestro final siempre es el mismo, prefiero pensar en que no existe una razón por la cual estemos vivos, más bien nosotros le damos un significado y nuestro ser lo toma como guía. 

Tengo solo tres impresiones en mi piel por varios motivos, y no los voy a engañar el factor económico tiene que ver, pero aun más importante es porque los siento como tres capítulos cerrados en mi vida. Imaginemos nuestra existencia como un cuento, a veces es largo y otras veces no tanto, creo que lo importante es contar una buena historia de ese modo podemos arriesgarnos a decir que no va a ser olvidada fácilmente. Cuando se recuerda a alguien que ya ha dejado atrás su plano terrenal es como volver a traerlo a la vida.

El grabado que tengo en mi cuerpo es como ponerles un titulo a cada capítulo de mi corta vida, ¿es una corta vida? Pienso en ese hecho a veces, hay personas que viven más de 70 años sin vivir en realidad, solo existiendo, sin un propósito o una meta en su vida. Hay otras en cambio que popularmente decimos que murieron jóvenes, que se fueron demasiado pronto, quizá sea verdad, pero esa gente tal vez inspiró a otros, tal vez les dio enseñanzas que lo trascienden mucho tiempo después de su muerte. Un ejemplo son los músicos, con el arte que trasmiten inspiran y ayudan a otras personas, a mi la música me enseñó mucho y en la parte en la que me sentí más triste y solo en mi vida fue un ancla, una terapia, un shock de energía que siempre se mete en mi cuerpo, me hace erizar la piel y me da más fuerza. Creo que somos la música que escuchamos, los libros que leemos y los lugares que conocemos, tomamos un poco de todo eso para reconstruirnos las veces que sea necesario. Quien diga que nunca soltó una lagrima con una canción, con un párrafo de un libro o mirando un horizonte no ha vivido aún.

Cuántos capítulos más tendrá esta novela que es nuestra vida eso es imposible de saber, y aunque hubiera una forma de averiguarlo, es mejor dejar la sorpresa. Más allá de tus creencias religiosas tienes que entender que el dios más fuerte es el tiempo, lo más valioso que tenemos, imposible de comprar pues no tiene precio, incorruptible porque bajo ningún deseo o esfuerzo que pongas no va a detenerse, tan ingrato a veces porque lo sentimos tan rápido en nuestros mejores momentos y  tan lento cuando pasamos malos días. Deberíamos vivir cada instante ya sea bueno o malo cual si fuese el último porque nunca sabemos cuando de verdad es nuestro último respiro, nuestra última mirada, nuestro último abrazo, nuestro último beso. 

“Vivamos el momento”, eso me tatué en la piel, junto con un reloj que marca la hora en la cual nací, sé que cuando el reloj detenga su marcha eso será todo, sin meternos en la creencias espirituales de todos los presentes lo cierto es que es un misterio lo que pasó después, si hay un lugar del otro lado, si es en verdad el fin.

Lo decidí cuando volví de Bariloche, ese famoso viaje estudiantil que para muchos solo es una semana de fiesta, sin tareas o padres que pongan reglas. No fue así para mí, fue un trayecto duro de llegar. Trabajo desde los 14 años eso no me incomodó nunca, no lo hice por necesidad porque sin sobrarnos nada en casa nunca faltó lo más importante, un plato de comida en la mesa y un calor de hogar. A los 16 llegaron a la escuela unos muchachos que nos hablaban de ese viaje de egresados del que habíamos oído hablar toda la vida, supe que tenía que ir como sea, en casa era imposible costearlo, no me desanimó para nada, fue mi decisión ir y lo iba a hacer. Conseguí un trabajo nuevo, pase de ser jardinero por una paga miserable, a ser repartidor de carne de cerdo también por una paga mísera pero mejor que la que tenia. Durante todo un año trabaje cada día para pagar ese viaje, mis días eran muy largos empezaban a las 5 am en el mejor de los casos y terminaban a la última hora del día. El día que mi rostro estuvo frente a la belleza de las montañas, mis ojos se inundaron de felicidad y ese año que pasó hasta llegar allí se sintió como un día más, un día menos, un pasaje más sin gracia que me llevó a la ciudad más mágica que conocí (hasta ahora).

Pasó el tiempo y un capítulo más pasó, el renacimiento vamos a llamar a la etapa que creía que no tenia respuestas, de nuevo la música me sirvió como guía, un artista en particular que conozco desde los 11 años, pareciera que fue ayer pero han pasado varios veranos. Iván Santos rapero español originario de Madrid a la distancia me trasmitía cierta sabiduría en sus canciones e inspiración en el camino que elegí, y por donde decidí caminar este viaje, eligiendo estudiar una carrera por curiosidad e inspirado por una pasión y enamorándome de mi decisión cuando descubrí el mundo que abarca, más allá de esa pasión que ahora me parece un poco tonta encontré historias de vida que pueden inspirar a cualquiera que las escuche.

El “ave fénix” renace desde sus propias cenizas, no importa que mal la esté pasando decidí no dejarme caer más, las complicaciones no son problemas, los problemas solo tienen dos salidas,  si tienen solución no hay porque preocuparse y si no hay solución menos.

En mi brazo derecho tengo tatuado entonces un ave fénix, con colores fuertes: rojo, amarillo, naranja y con un fondo negro para resaltar. Me prometí a mí mismo espabilar cada vez que esté cabiz bajo y volver cada vez más fuerte de todos los malos ratos que pase. Voy a aprender de todo hasta que llegue el último día de mi vida.

El último hasta ahora es una oración proveniente de una canción de Gustavo Cerati, cantautor argentino que gracias a su música inspira cada día a más personas en toda Latinoamérica. Su canción “adiós” tiene una letra que te llega hasta el fondo de tu ser.

Y elegí esta en particular un poco inspirado en mis padres, ellos tuvieron muchas pérdidas importantes en su vida, mi mamá perdió a su hermano a los 15 años, mi tío Juan sin que nadie lo espere y después de una cena en familia se quitó la vida a la mañana siguiente. También a su padre, un cáncer terminó con él en menos de 3 meses. Mi papá perdió a su madre debido a una horrible enfermedad, mi abuela falleció cuando yo tenía 5 años, sufría de diabetes y estaba en silla de ruedas, un final muy malo para una mujer que no lo merecía.

El otro motivo, llegar a la conclusión de que toda persona que entra en nuestras vidas se irá inevitablemente, a veces sin ningún motivo. No hay porque pensar que este hecho es totalmente malo, nuestra existencia es efímera por lo tanto es normal que nuestras relaciones también lo sean. Creo que nosotros le damos el significado a las cosas que nos pasan o a las personas que conocemos por lo tanto cuando estas se van su objetivo, sea cual sea, va a ser siempre enseñarnos algo (bueno o malo).

“Poder decir adiós es crecer”, está en mi pecho y así cerré otro capítulo más, diciéndoles adiós a algunas personas, y no es malo, es parte de mi vida.

Así pues las impresiones que llevo si tienen un significado para mí, capítulos que pasan y que espero poder escribir varios más. Y cuando se terminen quisiera que alguien cuente mi historia de la mejor forma posible.

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