"La tan preciada Copa del Mundo". El mundial Brasil 2014
El recorrido por este último mundial disputado en Sudamérica fue extenso y plagado de emociones, para las aficiones de todas las selecciones involucradas. Mundial glorioso para algunos equipos y totalmente olvidable para otros. Los hinchas argentinos supimos otra vez que era llenarse de ilusión por un seleccionado nacional después de un gran tiempo, para algunos fue nuestra primera vez viendo a la celeste y blanca ondeando tan alta. También supimos lo que es quedarse a las puertas de la gloria, que se caigan lágrimas de orgullo y frustración, pero al fin de cuentas, vimos una final del mundo.
Para algunos este mundial fue una decepción, para otros es un logro. Llegar tan lejos después de tanto tiempo merece ser reconocido como un merito, una victoria en lo colectivo que puede inspirar a futuras generaciones y ayudarles a entender que a veces ganar no es terminar primero. A veces ganar es superarse a uno mismo y a las críticas con las que nos encontramos.
A veces para sentirse campeón no es necesario levantar la copa basta con superar barreras para ser nuestra mejor versión. Deportivamente hablando no me gustan los campeones morales, pero habiendo vivido el proceso en las calles de los diferentes hinchas, de diferentes edades ilusionarse tanto por conseguir ese trofeo no puedo ignorar que a veces los resultados no son lo más importante.
Porque todo niño o niña fanático o fanática de este deporte tan lindo, se ilusiona con varias cosas, jugar en el club de sus amores, ayudar a su familia, vivir de lo que ama, ponerse la celeste y blanca al menos una vez, levantar la tan preciada Copa del Mundo….
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